karmapotopichi

En un vaiven vamos sacandolo todo, como un canto de pájaro que en cada exalación entrega un poco de alma, gritos de alevosía que entregamos en manos de gigantes con espaldas anchas, espaldas que cargan con más peso del que pueden soportar. Echan en sus canastos bebés de odios gigantes, odios hacia el mundo, odio hacia la vida, odio hacia esta vida, hacia ESTE MUNDO.
Con nuestro canto despertamos el rúgido de su interior.
Gigantes se avalanzan como la tempestad que llega a golpear nuestros rostros inermes, blancos, carentes de expresión.
Gigantes que hemos despertado de un canto.
¿Y ahora que hacemos?
¿Qué hacemos con esta energía que hemos despertado?
Ocupamos su impetú en acciones nobles, limpiamos ríos y sacamos todas las piedras por habido y por haber. Ocupamos su impetú en acciones in-nobles, soltando todos los pájaros, cambiando todos los cuchillos y que su amor por la vida sea la corriente que se lleve a los que duermen y no sueñan.
Volvemos a cantar esta vez no como pájara aturdida, si no como mirlo, cantamos y en nuestro canto liberamos al alma que actúa todo lo que no nos atrevemos, vemos de lejos como esta baila alrededor de los miedos y las represiones, se observa al alma desde la objetividad, se observa de lejos como si se tratara de alguien totalmente diferente.
No dejamos de cantar.
Jamás dejamos de cantar.
No me interesa si mi canto no te llega, ya a alguien despertará.
No me interesa si canto mal, nadie pone aquí las reglas en mi mundo, en mi mundo todos cantan, todos como pajaro y todo pajara canta como se le ha enseñado y el que no sabe imita, y el que no imita lo intenta, eso es lo que cuenta, que nunca se rinda cuando se trate de despertar a lo dormido dentro de los corazones de: o los gigantes, o los diminutos.
Diminutos que no cargan con los odios, cargan con los amores y siempre andan con las manos vacías.
No podemos rendirnos.
No podemos parar.
Se el empuje de lo que quieres ser.
Sé del empuje de lo que quiera hacer.

Subliminal

Hoy conocí a un hombre
o sea, lo conocía hace rato pero nunca le había puesto atención.
La cosa es que me lo comí en un viaje en micro, todo de una, sin pedirle permiso
recién conociéndolo; terrible patuda.
El chofer se fue muy rápido y no me lo comí entero, seguí en mi casa, un resto, un poco; algo fome. Al menos eyaculo en mi y eso fue divertido, estaba extasiada. Harto igual.
lo extraño demasiado
Son esas cosas que uno ignora depura mañosa
y de mañosa que ando obsesionada con él. Porque no acepto un no de respuesta, o un quizás o un tal vez.
Y me gustaron sus ies griegas, se nota que es un hombre que sabe
que escribe bonito, que enamora con sus letras y que no soy la única que cae rendida. De pava no más. Por no ver las señales antes y estar ahora dispuesta a todo.

*Probablemente nadie entienda, me da lo mismo.

Derramar

Pájaros vuelan sobre mi cabeza.

La pájara mayor baja y me dice que tenga cuidado.
Yo creo que es por el sueño del otro día, aquél donde se me apareció una naranja podrida. Todo el mundo sabe que antes de cada asesinato sale una naranja.
Nuevamente la pájara mayor interrumpe mi pensar con su canto:
– Ten cuidado.- Insiste.

Esta Vez debe ser la lagartija y su incesante posar, ¡Qué criatura más vanidosa! Por eso que toma sol, para mantenerse siempre bronceada.

Sigo mi camino y ya no hay pájara.
– ¡Qué cómo se lo digo! ¡Qué cómo se lo digo! – Repetía pa’ mis adentros.

Se lo digo con una mirada coqueta, ¿O dos?

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Primer escrito donde hay un solo receptor y ese soy yo.
*el que sepa lo de la naranja gana premio!