Aquellas carreteras

Extraño tus ojos verdes.
Tu pelo al viento y las patas de gallo que se te hacían cuando reías.
Cuanto reímos juntos.
Hace tiempo que no sé de ti; desde esa vez que conversamos en carretera, hablando con los perros y las plantas. Aquél día que arranqué piedras de tus manos y empapaste mi polera en llanto.
te extraño, porque contigo podía hablar de entregarse infinitamente.
eras el único que entendía eso; el amar por amar, así como un perro.
Como el perro que se nos acercó y se entregó completamente, nos protegió, nos abrazó y nos calentó.
EN CARRETERA.
tu y yo y el infinito vacío de la oscuridad.
el perro encima de nosotros cuidandonos del mal.
Extraño tu risa.
Tus ganas de abrazar.
de hacer REIR.
tu don de hacer reir y de llegar a las ultimas consecuencias para lograrlo; de las visitas fugaces en el trabajo, de tu trabajo encapsulado y de aquella conversación en que no nos conocíamos y te conté todos mis secretos y tu a mi.
Extraño demasiado tu mirada.
Tu talento.
Tu alegría.
Que grato escuchar tu voz, aún así extraño escucharte cantar.
¿Cómo te explico que se me detuvo el tiempo?
¿Cómo te expreso los secretos que tengo?
Deseo verte más que nunca; verte un rato.
Para que después de un tiempo me llames y te llame; como esa vez borracho, como hoy.
tengo tantos recuerdos tuyos que ni te imaginas.
te quiero, te quiero.

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