A veces, despesera perderlo todo. Otras, es sinónimo de un nuevo comienzo.

– Toma, he aquí con mis manos vacías frente a ti – extiende las manos, con las palmas mirando hacia el cielo a pocos centímetros de ella – Esto es todo lo que poseo. Nada. Mi cuerpo desnudo yace tirado unos metros más allá, recostado sobre mis sueños y esperanzas… son mis sueños los que hablan por mi ahora y son mis esperanzas las que permiten moverme frente a ti. Lo que ves ahora no es más que una proyección de lo que solía ser. Una imagen. Un ente vaciado por las calamidades de la vida.

– No me importa. Contestó ella, con los ojos vidriosos a punto de entrar en llanto. Casi en un estado de desesperación, tiritaba, estaba nerviosa y ni ella podía entender el curso que habían tomado sus emociones. No sabía si huir de ahí o seguir observando al hombre por el cual había sido cautivada unos segundos atrás.
—–
Lucía caminaba por la parte semidestruida de la ciudad. Un olor repugnante y una espesa capa de neblina bañaban los edificios corroídos y manchados, lo que hacía un escenario desagradable tanto para la vista como para el resto de los sentidos. La sirena no paraba de sonar, comenzó con el inicio de la catástrofe y su sonido solo anunciaba que esto no iba se iba a detener…
A lo lejos, un hombre… la única señal de vida (o al menos así creía ella) en cuadras. Esta vez tenía esperanzas…
Hace tres cuadras atrás creía haber encontrado vida, pero no era más que un perro a medio morir con la lengua afuera y un tic en la pierna trasera. Tomó una roca grande y de un solo golpe acabó con su agonía.
Aquel hombre no podía estar muerto pues parecía salido de un carnaval, usaba unos pantalones verdes hasta la cintura y una chaqueta del mismo color, que en las solapas tenía decoraciones en negro. Entre más tiempo lo miraba más le recordaba la fiesta de San Patricio. Entre más se acercaba más parecía odiarla.
Odio.
Su mirada solo expresaba odio.
Una mirada miedo muerta.
Quizás no estaba tan vivo como ella pensaba…

Violentamente tomó sus manos – ¡Vete! ¡Corre lejos de aquí si no quieres morir! ¿Ves como ha quedado este edificio? ¡¿LO VES?! ¡¿Logras captar la magnitud de este acontecimiento?!

– Yo… yo….

– ¿Tú?… YO. Yo he destruido todo esto.. es el comienzo de una nueva era… No… no es eso.. es el fin de una era… no.. no.. no.. – Agita su cabeza de un lado a otro, jala sus cabellos, entra en estado de locura. Su mirada anteriormente muerte cobra vida – ¡ME HAS CONFUNDIDO! ¡VETE! ¡AHORA! no soporto… no soporto tu presencia…

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5 pensamientos en “

  1. “Toma, he aquí con mis manos vacías frente a ti – extiende las manos, con las palmas mirando hacia el cielo a pocos centímetros de ella – Esto es todo lo que poseo”

    Me gustó mucho.

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