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Yo que creía que tenía todas las cosas tan claras. Qué si actuaba así era porque me había pasado tal cosa, que si reaccionaba así es porque soy un poco orgullosa… pero ahora… ahora..
Es como si Dios hubiese hablado conmigo y me hubiese dicho que todo lo que sé es mentira, que en realidad cuando me miro, me veo a través de un filtro, de unos anteojos. Que yo no soy yo si no la copia barata de un monstruo (él nunca ocupo está palabra pero estoy segura que a esto se refería) y pucha, es Dios no podemos cuestionarle a él.
Yo que siempre quise llevar el pelo corto y teñírmelo de colores extravagantes, ahora me dice que es una falta de respeto y que me veo asquerosa, que le doy asco. Yo que pensaba que podría ser una buena idea, que me vería bien, pero viene Dios y me dice que no, que lo que pienso esta mal.
Estoy loca tal vez, es que todo lo que yo pensaba era una mentira. TODO. Yo que creía que era linda, simpática, un poco mucho inmadura pero divertida. Pero la realidad es otra muy diferente y si te lo dice Dios es porque debe ser así ¿No te puede enojar con él o si? ¿Y con los ángeles?
Siento que mi realidad es falsa, terrible de falsa.
Que solo veo lo que quiero ver, que en realidad no actué así porque me paso esto, si no actué así porque soy un monstruo y busqué excusas para tal comportamiento.

Simplemente

¿Has leído alguna vez “Borges y yo” o “tragedia”?
Es como eso, ¿sabes?, simplemente como eso. Realmente no, son solo excusas porque nunca puedo asumir que me equivoco, que cometo errores y que algunas veces no sé que hacer. Como ahora.
Optaré por el camino más fácil que es no asumir nada, llorar un poco en la almohada y mandar luego, todo a la mierda, o antes, no sé.
Estoy desesperada, porque creo que es como una enfermedad. ¿Por qué deseamos ser diferentes? simplemente no puedo estar feliz con lo que tengo. Lo acepto, lo sé. Pero aún así no puedo superarlo y tampoco quiero ayuda.
No lo sabes y no me entiendes porque nunca te lo he dicho, nunca. Incluso a mi misma intento no decirme nada, me callo, me ignoro y aquí estoy, más perdida que nunca.
¿Alguna vez has llorado tras mirarte al espejo? Yo sí.
No quiero seguir en esto, quiero poder caminar sola sin arrastrar a nadie, ni a ti. Es por eso que tengo que dejarte, lo admito, nunca fui sincera y nunca dije todo lo que quería decir.
Se me atragantan las palabras en la boca.
Probablemente te enteres demasiado tarde y sea una bofetada fuerte, fuerte, porque nunca lo viste venir.
Nunca sabrás el porque, ni yo, solo sé que lo debo hacer. Para así caminar tranquila, comer tranquila, mirar tranquila, respirar tranquila.
Tan fácil como eso, sanidad mental, inútil sanidad mental que luego necesitara un shot de algo. Como ese algo que algún día fuiste y que ya no quiero que seas.
Manipulo a la gente, utilizo a la gente y no estas exento de eso.
Tengo miedo, estoy aterrada y sin embargo pareciera ser que tengo todo tan claro, no sé a donde ir, no sé con quien hablar, no sé si alguna vez alguien me comprenderá (empezando por mi).
Estoy cansada, cansada de lo mismo, cansada del siempre, cansada de todo, cansada de mi.
Aburrida.
Aburrida de mirar siempre a los mismos ojos y decirle siempre la misma basura, aburrida de utilizar a las mismas personas, aburrida de mirar siempre hacia el mismo lado.
Ya no quiero más, pero no porque no pueda, si no porque soy cobarde, no me atrevo a seguir, avanzar por caminos desconocidos en los cuales puedo salir dañada.

and it’s true

Me siento no escuchada.
Si ni siquiera yo me escucho. ¿Cómo le puedo exigir a los demás que lo hagan? No tengo ni cara, ni cuerpo para hacerlo. Soy incapaz de hacerlo.
Una muralla, yo siempre he dicho que eres como una muralla, muralla, no. Pared. De esas que duelen cuando las tocas, pero que igual te gusta apoyar las manos en ellas y ver cuantos y qué te quedo marcado.
No te tengo miedo si eso es lo que crees. Estoy aterrada. Solo un poco.
RUNAWAY.
Estoy esperando a que llegues con flores para tirártelas por la cabeza y decirte que no me gustan. Quiero unas margaritas, las quiero. Quiero ver la aurora austral y puros siete. Era, nada más.
Pase por el lado de un miserable, solo, al que nadie miraba. Este miserable fue malo, pero sin querer, y yo me fije en él y yo era lo único que tenía. Me dijiste ‘puede ser peligroso’ y me alejé.
Ahora lloras porque no le das propina a los pobres.
No me vengas con cuentos.
Hay lluvia de estrellas, ojala que me caiga una en la cabeza. Por favor…

Eres un cerdo egoísta y te amo.

Hace meses que no nos veíamos, aunque por supuesto que sabía cosas de él, tenemos tantos amigos en común que es imposible pedir indiferencia de su parte. Que olviden que yo estuve con él durante 3 largos años no es mucho pedir.
El otro día regalé un poleron que tenia hace ya 5 largos años y su nuevo dueño no me viene a contar cada cosa que le sucede al poleron, ojala fuera así con los ex’s.

No me malinterpreten, a mi me importó cómo siguió su vida, cómo caminaba después de ese día, si acaso seguía usando cuchara para comer arroz o si se abrochaba de esa forma extraña sus zapatillas, pero me importó hasta cierto punto, porque mi orgullo me detenía, me llamaba y me decía ¡Qué importa!!.
Por mi parte las cosas si fueron distintas, me ahogué, me sentía sumergida a mil metros bajo el agua, presión en cada centímetro de mi cuerpo, cambié mi bolso, todos esos mensajes con sharpie me daban nauseas.

Pero ahí estaba él de pie junto a la parrilla, con una chaqeta desteñida, unos pantalones apretados y su hermosos pelo desordenado, con cabellos apuntando a todos lados.. como siempre.
Aquella chaqueta me trae varios recuerdos. Pero mejor cambio mi tema mental. Son bellos recuerdos que en mi circunstancia se han transformado en las peores pesadillas.
Inevitablemente en algún momento tendré que saludarlo, pero ahora no, aún no.

Salgo a comprar unos cigarros y otras cosas que me han encargado. Me gusta ir a comprar en medio de esa cápsula de tiempo, me enajeno, sobretodo si está él. Un sentido extraño me hace creer que puedo ver todo, falsa modestia, segundas intenciones, y de pronto todo se pudre. Sí, todo es asqueroso y me enajeno, me voy, quiero aire, ponerme la capucha de ese polerón que regalé y caminar mirando el suelo hasta el negocio. Por eso voy sola, creo, a menos que a nadie le importe si me pasa algo.
Excepto a él.
Siento a alguien atrás mío pero no quiero mirar, siento su presencia, estoy segura…
Me abraza por detrás, con su brazo me rodea la cintura apoya su mejilla en la mía , susurra mi nombre, mi corazón se acelera y siento mariposas en el estómago. ¡qué mierda se cree!

… aún me hace sentir mariposas en el estómago..

Una contradicción andante, en eso me transforma. De un instante a otro puedo pasar de las nauseas a ese cosquilleo en el cuello, quiero seguir sintiendo su perfume, un maldito imán que me consume completamente y me vacía. Junto a él soy una cascara, un huevo sin yema, un corazón sin sangre que bombear, una casa sin muebles, un niño sin juguetes. Sin él, soy nada.
Soy ese espacio que hay entre uno y todo lo demás, soy invisible, soy inservible. No como, no bebo, no respiro…
Se para frente a mi, con sus dos manos me afirma la cara, quiero que me bese.. extraño sus besos. Parezco muerta, sé que debo reaccionar pero no sé como.
Cierro los ojos y me entrego… pero… PERO No!
Lo empujo con mi mano derecha y corro, no, no me sigue, sigo corriendo ¿qué se cree? ¿qué me acelera el corazón y no me sigue?. Me descompensa físicamente, arranca los huesos de mi cuerpo, destruye el suelo en el que estoy parada y no se hace responsable de ello. Realmente no quiero pasar por lo mismo otra vez, de nuevo no.

He tropezado dos veces con la misma piedra, pero es que ésta es simplemente enorme, el papel de ingenua ya no me queda. No te preocupes en mirarme así, INSISTO.

Me cansé y hace frío, menos mal que salí con mi cartera, no quiero volver, no… es mejor así.

> Colab con Alicia, la idea es que nadie sepa lo que escribió cada una.