Mi nombre es Rozaltar

Es increíble como me calma Huidobro, lo leo y me calma. Yo quiero ser una Camila y poder calmar a alguien, no tengo animo de escribir pero aun así estoy escribiendo, porque imagino que hay gente que me quiere leer tal como yo los quiero leer a ellos.
La vida es cruel o yo pienso que es cruel y en ese caso yo soy la que está equivocada.
Con Huidobro tenemos años de diferencia pero aún así logró llegar a mi, creo que ese es el fin de todas las personas poder ‘llegar’ a alguien. Tarde o temprano lo logramos.
Soñé que nadaba por un mar en calma, de espaldas, llevaba una salchicha sobre mi pecho. Y yo decía “el mar, el agua, mi elemento, si supieran como me complemento, y querían que me ahogara, pero en el mar nadie me gana”. Y por encima de mi cabeza pasaban olas, y cubrían mi rostro, pero yo podía respirar en el agua y no me afectaba. No es primera vez que me pasa, soy como Edward Bloom, pero más pequeña.
A veces recuerdo por qué estoy haciendo lo que hago, porque no quiero estar de pie sin pensar o pensando que me estoy perdiendo de algo. Me gusta aprender y aprehender conocimientos nuevos, pero me desespera que para cada conocimiento deba saltar una valla o subir un cerro, más aún cuando la valla mide dos metros y el cerro va creciendo con cada paso que doy. Que las complicaciones traen más complicaciones y yo soy una mujer complicada.
Recuerdo por qué lo hago y luego miro el cerro y se me olvida.
Quiero que alguien me lea como yo soy capaz de leer algo totalmente ajeno, quiero llegar a alguien y cambiar su vida.

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