Recuerdo prestado

– No voy a poder, no voy a poder – me repetía a mi misma, una y otra vez. – Me va a mirar con esos ojos, lo sé, como me miraba en los sueños, con esos ojos llenos de odio, odio provocado por la tristeza de ya no estar juntos, por el saber de que yo falle y no él – al imaginar esa mirada, mirada que me atormentaba en mis peores pesadillas, mi cuerpo se estremeció.
No sé como, pero al parecer él quería volver a verme y hoy, me encuentro a dos minutos de su casa.
Un hombre pasó por mi lado y me lanzó una mirada, yo me siento asqueada y como si fuera posible mis pasos se volvieron cada vez más pesados, cada paso que daba me costaba más y más…
– No voy a poder, no voy a poder- seguía repitiéndome. Ya me a 10 metros de su casa veo una camioneta frente al portón – ¿Cómo? ¿Visitas? ¡Bravo! Estoy salvada, voy a tocar la puerta, va a salir su madre a recibirme y me dirá que él esta demasiado ocupado y que no puede atenderme. ¡Perfecto!
Mis pasos se volvieron más liviano y hasta tenia ganas de llegar a su casa – Voy a poder, Voy a poder- nunca me sentí más confiada, confianza que se derrumbo a solo 1 metro de su casa. La puerta se abrió, una señora salió, se subió a la camioneta y partió. Me dejo a mí, sola frente a su casa, sola, con miedo y sin esperanza.
Su madre me vio de reojo, abrió la puerta y me invitó a pasar.

– No esta – Me dijo.
-¿No está?- respondí un poco decepcionada el me invito y no esta…

Ahora ya sé como se sentía él cuando yo lo invitaba y nunca aparecía – Karma- Volví a pensar.
Lo espere en el living conversando con su madre, amable ella, me sirvió helado. Sonó la puerta y yo instintivamente mire para ver quien era

– ¿Será él? – Dije en tono emocionado.

No… era su hermana…
Su madre me hacia preguntas y me conversaba, yo nunca fui buena para conversar, así que agradecí cuando minutos después llegaron dos de sus amigas y yo deje de ser el centro de atención.
La puerta… otra vez… esta vez no quise mirar y no me emocioné creyendo que era él, pero sí, lo era, era él. No puedo mirarlo a los ojos.

– Hola – dijo y luego de una pausa agregó – ¿Vamos?

Fuimos a su habitación y me senté en un pisito que había, junto a su guitarra, en esos momentos no pensé nada ¿qué podía pensar? Solo en no mirarlo a los ojos.
Rompió el silencio y seguro de sí me dijo – Mira, levántate –
Se acercó a mí y me abrazó.
Un gran abrazo.
Un buen abrazo.
Un dulce abrazo.
Luego de separarnos lo mire directamente a los ojos, una mirada dulce, nada que ver con la mirada que me daba en mis sueños…

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3 pensamientos en “Recuerdo prestado

  1. vez.. no por nada uno dice lo que dice, no por nada uno dice lo que siente.. y no por nada los amigos se perdonan.. y algo mejor, los amigos perduran, pero no todos, pero el tipo de amigo que mas perdura son los amigos con cara de poto (:

  2. Había olvidado comentar :S

    Me gustó. Creo que vi, de reojo, parte de él, en un cuaderno.

    Eso me hizo imaginarme que la inspiración fue música+airelibre.

    Eso hizo que me gustara más.

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