Jeniffer

– No me haces menos daño ocultándome la verdad.
– Tú dijiste que si pasaba no te dijera nada.
– Entonces –inspire hondo- ¿paso?
– ……

No dije nada y me fui, el silencio, su silencio, me lo dijo todo. Que me había engañado, que seguramente había encontrado a alguien mejor que yo. “Mejor que yo” esa frase me carcome el cerebro, todo el mundo es mejor que yo, no sé por qué duro tanto tiempo a mi lado, yo no enfermaba nunca… los microbios y las pestes siempre encontraban un huésped, un huésped mejor que yo. Pero esta enfermedad era distinta.
Cuando me lo dijo, en realidad, cuando no me lo dijo, no provoco nada en mí… nada.

– Estas temblando. ¿Tienes frío?
– Abrázame.

No me sentí reconfortada al sentir sus brazos alrededor de mi cuerpo, su mano, un poco intrusa para mi gusto se apoyaba un poco más abajo de mi cintura.

– Por un momento tuve miedo, ¿sabes?, por un momento creí que me iba a contestar y yo tuve miedo, mucho miedo. No sé por qué.
– Quizás tuviste miedo de la soledad.
– Quizás tuve miedo a las falsas ilusiones.

Ambos rompimos el silencio con nuestras risas, no sé el porque. No habíamos tomado ni fumado nada, pero estar con él me hacia sentir como una estupida, me reía como una estupida, no por nada el dicho “la risa abunda en la boca de los tontos”. Cuando estaba con el era una tonta, pero una tonta feliz.

– ¿Te acuerdas cuanto te pille drogándote? ¿Te acuerdas lo que me dijiste esa noche?
– Esa noche te decepcionaste de mí. Me lo dijiste.
– Y tu respondiste que ese comentario te había dolido, porque confiabas en mi más que nadie “No vuelvas a repetir que te decepcione, me duelen, me duelen tus palabras… vienen de ti, la persona en que más confió, a la única a la que le creo…”
– Y eso?
– Esas fueron tus palabras exactas.
– Imbecil

Recuerdo esa noche, no tanto como él claro. Nos quedamos viendo las estrellas toda la noche, recostados sobre el pasto, tomados de la mano. Me despertó para que viera el amanecer. Para él ese día debe haber sido tan importante, pero para mi fue un día más.

– ya es tarde. Dije mientras me levantaba.
– Quédate tan solo un poco más.
– No. Dije con un tono más severo, mientras recogía mis cosas.
– Adiós.

No le respondí y cerré la puerta.

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2 pensamientos en “Jeniffer

  1. Al leer ‘Jeniffer’, pensé que ibas a describir la vida de ella, o algo así, como lo común. Pero me gustó. Por que fue como super realista, y me hizo recordar un par de cosas…

    Un angel que susurra :O eso es como grande. Yo siento que me queda grande

    besitó♥

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