Ud solo imagine

Bueno, yo quería desaparecer del mapa hasta el mes de Febrero. El último día que salí de mi casa fue el 17 si no me equivoco, no me he conectado a msn desde el 22, no he actualizado mi blog, cerré mi flog, cerré mi facebook, en fin, solo quería desaparecer un poquito. Pero, como mañana voy a ir a juntarme con la Naty para celebrar su cumpleaños o al menos tengo la intención de ir (la intención es lo que cuenta) me doy la libertad de escribir en el blog total ya es casi febrero.
A continuación algo que escribí pensando en la espera y en personas que estan en mi misma situación, algunas por propia decisión, otras por que las circunstancias las castigan, pequeñas personas… como yo. Ojala se entienda la idea.

 

Cuando estas de pie es como si hubiera una cuerda en un extremo amarrada a tus muñecas y el otro extremo amarrado a unos autos, autos que de la nada parten alcanzando en 5’’ los 200km/h, pero tus brazos no se desprenden, quedan pegados a tu cuerpo y tú solo puedes sentir el dolor, el dolor que sientes cuando los autos tiran, sientes como si tu pecho se abriera y tu corazón quedara al descubierto, pero solo sientes ese dolor… por que tu pecho esta cerrado y tus brazos están en su lugar.
Te sientas, intentando escapar del dolor, pero inmediatamente esa cómoda silla se siente como una silla de tortura cubierta de agujas que penetran en tu piel. Entonces te acuestas, aún con el dolor en el pecho, aún con el dolor en tu cuerpo, te acuestas… pero un bloque de concreto te aplasta la boca del estomago y te impide respirar. Inspiras, pero el aire no llega a tu pulmones, te retuerces en la cama, golpeas tu estomago, tu pecho, intentando destruir el bloque de concreto pero lo único que logras es provocarte más dolor. Tocas tu garganta, tragas bocanadas de aire por tu boca, pero nada, no sientes el aire pasar. Te duele la cabeza, sientes nauseas, no puedes moverte, tu cuerpo no te responde, las voces de tu mente te insultan, te concentras en esas voces ¿Qué es lo que dicen? ¿Cómo es su tono de voz? Finalmente te relajas, descubriste una forma de escapar de ese dolor físico… si te concentras lo suficiente en las voces… puedes olvidar aunque sea un poco ese dolor en tu pecho. Pero las voces de tu mente te aborrecen, estas inconsciente, ya no sabes lo que esta bien y lo que esta mal urdes planes contra ti mismo e intentas boicotear tu vida. Te cagas la vida intentando desechar de ese dolor, le pusiste demasiada atención a esas voces…
Ya no puedes escapar del dolor donde sea que te cobijes sufrirás. Necesitas a alguien para escapar, eres débil, necesitas de una droga… y no te preocupes porque esa droga llegará, esa droga te esperará, se sentará a tu lado y aliviará tu dolor… Y nuevamente, te sentirás protegida, ya no tendrás que recordar más… Porque vivir de la memoria es morir… tus sentimientos hacia él no habrán cambiado y sus sentimientos hacia ti tampoco solo habrá cambiado el como te sientes contigo misma ¿Después de haber sufrido tanto serás la misma de antes? ¿Serás capaz de perdonarte?

Pleonasmo desde aquí.

Cierro los ojos y me sumerjo en mí.

Pequeña se encuentra frente al espejo y aunque no lo necesite, se esta arreglando. Ella siempre tan insegura, siempre haciéndonos dudar.
Se maquilla, se desmaquilla, se maquilla, se desmaquilla. Se peina, se desarma el peinado, se vuelve a peinar.
Es hipnotizante verla, porque ella no lo sabe, ella no se da cuenta de que con cada peinado y con cada maquillaje se ve tan hermosa… y su belleza nos fascina, nos fascina a todas.
A Pequeña se le apagó la luz, a todas nosotras se nos apagó la luz, pero por la que más lloramos es por pequeña,
Ella llegó a su vida en marzo y no la soltó nunca más. Pequeña se volvió tan insegura, tan desconfiada, se volvió una mártir… Pequeña… Pequeña se culpa por el dolor de todas nosotras. Se culpa por mí dolor.
Pequeña ya no se esta maquillando, ni se esta peinando, Pequeña solo se mira al espejo y justo en el momento de mayor inseguridad llega
Ella y distorsiona aun más su pensamiento, la vuelve aun más insegura.

Agachada a su lado se encuentra la “pobrecita”, así le digo, más de cariño que nada, es mi pobrecita, mi niña linda, la que no quiero que sufra, única a la que le queda un poco de luz.
Pero a veces su luz no alcanza.
Como hoy por que ahí se encuentra, con las rodillas abrazadas, temblando, con la mirada fija en la nada y los ojos bien abiertos. Mi niña, por dios, que te han hecho. Que te hicimos.
¿Qué te hizo
Ella? ¿Qué te hizo él? O quizás fue Pequeña. Mi niña, mi amor, no te mantengas tan cerca de ella que te pega sus inseguridades. Mi amor, no dejes que se apague, por favor…

Es tan extraño sumergirme en mí, es tan extraño ver todo este escenario. Mi pobrecita, Pequeña, Ella, verlas todas, todas tan igual a mi. ¿Quién soy yo para juzgarme? No puedo odiar cada faceta de mi misma, es imposible, tal vez por eso pongo todas mis esperanzas en alguien tan o más frágil que una copa de cristal, es mejor confiar en alguien que confiar en nada.
Yo soy la nada.
Soy el vacío.
Ellas soy yo.
Al confiar en una de ellas estoy confiando en la nada.

No puedo confiar en mí…

I

Ingenua, ignorante, intrepida, imbécil, inmadura, inútil, irrealista, intoxicada, idealista, ilegitima, ilimitada, ilógica, ilusa, impasible, independiente, imperfecta, impostora, imprescindible, imprudente, impura, inadaptada, incomprensible, incondicional, inconsciente, inconsecuente, irrisoria, inteligente, irónica, inferior, insuficiente, inservible, inquieta, innata, infortunada, infeliz, infame, inocente, inepta, insuficiente, idiota…

La verdad es que me gustan bastante las palabras con I, no sé por qué… tal vez porque algunas me parecen desgarradoras. No es lo mismo decirle huevón a alguien que decirle imbecil o en vez de tonto decirle ignorante. Duelen tanto algunas palabras con I.
Estos días me ha rondado la palabra Ingenua.

Jeniffer

– No me haces menos daño ocultándome la verdad.
– Tú dijiste que si pasaba no te dijera nada.
– Entonces –inspire hondo- ¿paso?
– ……

No dije nada y me fui, el silencio, su silencio, me lo dijo todo. Que me había engañado, que seguramente había encontrado a alguien mejor que yo. “Mejor que yo” esa frase me carcome el cerebro, todo el mundo es mejor que yo, no sé por qué duro tanto tiempo a mi lado, yo no enfermaba nunca… los microbios y las pestes siempre encontraban un huésped, un huésped mejor que yo. Pero esta enfermedad era distinta.
Cuando me lo dijo, en realidad, cuando no me lo dijo, no provoco nada en mí… nada.

– Estas temblando. ¿Tienes frío?
– Abrázame.

No me sentí reconfortada al sentir sus brazos alrededor de mi cuerpo, su mano, un poco intrusa para mi gusto se apoyaba un poco más abajo de mi cintura.

– Por un momento tuve miedo, ¿sabes?, por un momento creí que me iba a contestar y yo tuve miedo, mucho miedo. No sé por qué.
– Quizás tuviste miedo de la soledad.
– Quizás tuve miedo a las falsas ilusiones.

Ambos rompimos el silencio con nuestras risas, no sé el porque. No habíamos tomado ni fumado nada, pero estar con él me hacia sentir como una estupida, me reía como una estupida, no por nada el dicho “la risa abunda en la boca de los tontos”. Cuando estaba con el era una tonta, pero una tonta feliz.

– ¿Te acuerdas cuanto te pille drogándote? ¿Te acuerdas lo que me dijiste esa noche?
– Esa noche te decepcionaste de mí. Me lo dijiste.
– Y tu respondiste que ese comentario te había dolido, porque confiabas en mi más que nadie “No vuelvas a repetir que te decepcione, me duelen, me duelen tus palabras… vienen de ti, la persona en que más confió, a la única a la que le creo…”
– Y eso?
– Esas fueron tus palabras exactas.
– Imbecil

Recuerdo esa noche, no tanto como él claro. Nos quedamos viendo las estrellas toda la noche, recostados sobre el pasto, tomados de la mano. Me despertó para que viera el amanecer. Para él ese día debe haber sido tan importante, pero para mi fue un día más.

– ya es tarde. Dije mientras me levantaba.
– Quédate tan solo un poco más.
– No. Dije con un tono más severo, mientras recogía mis cosas.
– Adiós.

No le respondí y cerré la puerta.